el cine no hace la revolución.el cine es uno de los instrumentos revolucionarios.
glauber rocha.
sábado, 26 de abril de 2008
martes, 25 de marzo de 2008
Michael Haneke para La Malacrianza
Descubrí a Michael Haneke cuando llegó a mis manos Funny Games, su película del 97.
La utilización de familia tradicional burguesa y sus invitados retorcidos me llevó a través los puntos de giro más inesperados e impactantes. Años de infancia y adolescencia llenos de estúpido cine gringo nunca me prepararon para semejante manejo del tiempo, de las situaciones o de la cercanía entre los personajes-actores y yo.
Así, me dediqué a alquilar/pedir prestado otro poco de su filmografía: Time of the Wolf, The piano teacher y Caché.
¡Demonios!.
Haneke es un austriaco nacido en 1942 que acarrea un sello de cine controversial, odiado por unos (¿se justifica la violencia en el arte?, preguntan), adorado por otros (¡por supuesto! partiendo de que no hace más que reflejar la sociedad retorcida en la que nos hemos convertido).
Lograr que su público se horrorice a punta de audio (y sin recurrir a música incidental, lo que se agradece enormemente, porque soy de las que creo que el sonido de la ‘normalidad’ puede asustar más) y conseguir que cualquiera entre en pánico viendo un televisor en vez de mostrarles una lluvia de balas, es un mérito que hace a Haneke un artista que merece un espacio en cualquier (o alguna, al menos la mía) lista de favoritos.
“I try to give back to violence that what it truly is: pain, injury to another”.
El director, en las pelis que he tenido el privilegio de observar (aún me quedan de tarea The Seventh Continent , Benny's Video, The Castle, Code Inconnu) respalda la violencia en lo que sería su tema de fondo: la incomunicación.
Mal de la sociedad (¿zoociedad?) moderna, es parte de cada uno de sus personajes, retratado en cada situación y gesto: se propaga en comunidades reconstruidas (por ejemplo Time of the Wolf), en jóvenes vanguardistas, en parejas modernas, en profesionales reprimidas.
“The question isn't "how do I show violence?" but rather "how do I show the spectator his position vis-à-vis violence and its representation?"
Haneke juega con nosotros, los que vemos: sabe que existimos, que estamos ahí. Apela directamente a nuestro pensamiento (parece que nos conoce), nos vacila, nos saluda, nos recuerda que lo que observamos no es siempre una realidad, o la realidad que creemos, nos saca de la película para asegurarse que no hemos olvidado que solamente estamos viendo una pantalla.
Hace pocos meses Haneke se dio el lujo de estrenar SU versión gringa de Funny Games. Remarco el SU porque me parece curioso que un director tenga la ventaja de volver a realizar su propia película (para Hollywood en este caso, Naomi Watts incluida), idéntica absolutamente, plano-por-plano con el fin de atrapar al público más comercial de la misma forma que capturó al europeo en su momento.
Se le ha increpado al director por esa decisión de rehacer una obra que ya fue exitosa y que originalmente fue creada lejos de las garras de Hollywood. La respuesta es que esa película siempre ha sido para los gringos: son quienes más se deben cuestionar acerca de la forma en que les ataca la violencia en su sociedad. Y con la violencia que atacan a otras sociedades también.
Así las cosas, repito: Michael Haneke es referencia obligatoria.
Les dejo acá la primera parte de una entrevista con este director
La utilización de familia tradicional burguesa y sus invitados retorcidos me llevó a través los puntos de giro más inesperados e impactantes. Años de infancia y adolescencia llenos de estúpido cine gringo nunca me prepararon para semejante manejo del tiempo, de las situaciones o de la cercanía entre los personajes-actores y yo.
Así, me dediqué a alquilar/pedir prestado otro poco de su filmografía: Time of the Wolf, The piano teacher y Caché.
¡Demonios!.
Haneke es un austriaco nacido en 1942 que acarrea un sello de cine controversial, odiado por unos (¿se justifica la violencia en el arte?, preguntan), adorado por otros (¡por supuesto! partiendo de que no hace más que reflejar la sociedad retorcida en la que nos hemos convertido).
Lograr que su público se horrorice a punta de audio (y sin recurrir a música incidental, lo que se agradece enormemente, porque soy de las que creo que el sonido de la ‘normalidad’ puede asustar más) y conseguir que cualquiera entre en pánico viendo un televisor en vez de mostrarles una lluvia de balas, es un mérito que hace a Haneke un artista que merece un espacio en cualquier (o alguna, al menos la mía) lista de favoritos.
“I try to give back to violence that what it truly is: pain, injury to another”.
El director, en las pelis que he tenido el privilegio de observar (aún me quedan de tarea The Seventh Continent , Benny's Video, The Castle, Code Inconnu) respalda la violencia en lo que sería su tema de fondo: la incomunicación.
Mal de la sociedad (¿zoociedad?) moderna, es parte de cada uno de sus personajes, retratado en cada situación y gesto: se propaga en comunidades reconstruidas (por ejemplo Time of the Wolf), en jóvenes vanguardistas, en parejas modernas, en profesionales reprimidas.
“The question isn't "how do I show violence?" but rather "how do I show the spectator his position vis-à-vis violence and its representation?"
Haneke juega con nosotros, los que vemos: sabe que existimos, que estamos ahí. Apela directamente a nuestro pensamiento (parece que nos conoce), nos vacila, nos saluda, nos recuerda que lo que observamos no es siempre una realidad, o la realidad que creemos, nos saca de la película para asegurarse que no hemos olvidado que solamente estamos viendo una pantalla.
Hace pocos meses Haneke se dio el lujo de estrenar SU versión gringa de Funny Games. Remarco el SU porque me parece curioso que un director tenga la ventaja de volver a realizar su propia película (para Hollywood en este caso, Naomi Watts incluida), idéntica absolutamente, plano-por-plano con el fin de atrapar al público más comercial de la misma forma que capturó al europeo en su momento.
Se le ha increpado al director por esa decisión de rehacer una obra que ya fue exitosa y que originalmente fue creada lejos de las garras de Hollywood. La respuesta es que esa película siempre ha sido para los gringos: son quienes más se deben cuestionar acerca de la forma en que les ataca la violencia en su sociedad. Y con la violencia que atacan a otras sociedades también.
Así las cosas, repito: Michael Haneke es referencia obligatoria.
Les dejo acá la primera parte de una entrevista con este director
jueves, 21 de febrero de 2008
martes, 5 de febrero de 2008
Videoteca del Sur: invitados
Los invito todos los miércoles, a partir de las 7pm a disfrutar GRATIS de lo mejor y lo más relevante del cine latinoamericano en VIDEOTECA DEL SUR.
Mañana es la primera proyección del año, los invito a ir cuando puedan, probablemente esas pelìculas no tendrán nunca más oportunidad de verlas.
La actividad es en SALA CALLE 15 (sobre la AV segunda, costado de la Plaza de la Democracia)
Todos todos los miércoles.
El programa acá y la página de todo el proyecto en latinoamérica de Videoteca es esta
Mañana es la primera proyección del año, los invito a ir cuando puedan, probablemente esas pelìculas no tendrán nunca más oportunidad de verlas.
La actividad es en SALA CALLE 15 (sobre la AV segunda, costado de la Plaza de la Democracia)
Todos todos los miércoles.
El programa acá y la página de todo el proyecto en latinoamérica de Videoteca es esta
domingo, 27 de enero de 2008
Descubriendo a Bela Tarr.

A partir de uno de los cuentos del escritor László Krasznahorkai, el director Húngaro Bela Tarr llevó a la pantalla grande “La Condena”.
La temática podría ser “una historia de amor y traición”, una trama aparentemente simple y “primitiva”, sin embargo, el guión es otra cosa.
El cine es un texto que se sigue escribiendo a partir de la película misma y es absoluto que “La Condena” logra perfectamente esta construcción de textos posteriores. Después de verla, la audiencia querrá investigar, ver las fotos y las escenas casi obsesivamente, para volver a sentir así, conmocionarse y suspirar de nuevo. Es una película de sensaciones, cine que te pone a pensar, pero que antes te atrapa, y después te destruye el cerebro.
La sensualidad y la crudeza de los personajes los vuelve cercanos. El odio, la soledad, el amor, la perversión, la excitación y la tristeza se nos transfieren mágicamente, y las crisis dramáticas y existencialistas nos identifican en características y situaciones que todos experimentamos. “Podemos confiar siempre en la sensibilidad de gente. No es malvada por naturaleza; se limita a pecar si las circunstancias le obligan”, dice el director.
El director recurre al plano secuencia con movimientos de cámara sumamente lentos pero con demasiada acción dentro de cuadro. Entre paneos, travellings y zooms nos muestra de adentro hacia afuera la mente de los personajes y viceversa. Cada escena transcurre en tiempo real, entrometiendo a la audiencia en el escenario de manera casi voyeurista. El recorrido con la grúa nos lleva a través de la historia, jugando con el espacio dentro y fuera de pantalla, con una intriga exquisita por descubrir lo que no se muestra en el encuadre. Sería poco decir que la fotografía es impresionante; el diseño de iluminación en blanco y negro y la puesta en escena son sumamente finas y elaboradas, que junto con el arte irradian significados claros. La banda sonora acentúa simbólicamente cada concepto. A pesar de la realización tan compleja, la película mantiene un sentido narrativo fuertemente claro y descifrable.
Bela Tarr es un artista hablando un lenguaje que maneja a la perfección, un hábil maestro de la expresión cinematográfica. “La Condena” es atrevida, agresiva y penetrante. Todo aquel que quiera apreciar, puede deleitarse con ella a través de los selectos caminos del séptimo arte. “Debemos regresar a la belleza. Volver a descubrir la vida” dice Bela Tarr. Vale la pena hacer la prueba.

lunes, 14 de enero de 2008
Puff que escéna.
Ese plano secuencia.
Perros. Lluvia.
Titánic Bar.
La música de fondo, el recorrido...
Volví a sentirme así de triste.
Logra transmitir demasiado el sentimiento.
Esta mae toda desconsolada, cantando, personificando a la tristeza,
dejándose llevar en blanco y negro
mientras dice "take it or leave it"...
Ay que ver más Bela Tarr.
Perros. Lluvia.
Titánic Bar.
La música de fondo, el recorrido...
Volví a sentirme así de triste.
Logra transmitir demasiado el sentimiento.
Esta mae toda desconsolada, cantando, personificando a la tristeza,
dejándose llevar en blanco y negro
mientras dice "take it or leave it"...
Ay que ver más Bela Tarr.
miércoles, 2 de enero de 2008
“La vida de la mente... no hay mapas para ese territorio. Y explorarlo puede ser doloroso.”
"Escribir surge de un gran dolor interno.Tal vez provenga de descubrir que uno está en la obligación de ayudar a otros seres humanos a aliviar su sufrimiento.
No creo que ninguna obra sea posible sin ese dolor."
No creo que ninguna obra sea posible sin ese dolor."
Barton Fink (Joel and Ethan Coen, 1991)
Suscribirse a:
Entradas (Atom)